• Las protagonistas del evento fueron tres funcionarias con más de dos décadas de servicio a la institución fiscalizadora: Raquel Casado, María Jesús Abad e Isabel Tárrega

El Consejo de Cuentas de Castilla y León se reunió ayer en un céntrico local de Palencia para tributar un cálido homenaje a tres trabajadoras por llegar a su jubilación.

El acto contó con la participación del Pleno del Consejo que preside Mario Amilivia, que estuvo acompañado de los consejeros Emilio Melero y Miguel Ángel Jiménez. También asistió el secretario general de las Instituciones Propias de la Comunidad, Santiago Salazar, además de algunos miembros de la Autoridad Independiente en materia de corrupción, entidad que está adscrita al Consejo en la sede institucional de Palencia.

En su intervención, en nombre de la institución, el presidente Amilivia dedicó unas emotivas palabras en las que destacó el compromiso y dedicación de estas funcionarias, al tiempo que las deseó lo mejor en esta nueva etapa.

Agradeció asimismo su aportación a las compañeras que prepararon este homenaje desinteresado y emotivo porque es expresión del cariño, "de lo que debe ser una institución, de lo que es el Consejo de Cuentas y de lo que es parte de lo mejor de nuestras vidas: entender que no estamos solos, si no que compartimos nuestra existencia con personas a las que queremos".

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Amilivia, en sus palabras de homenaje, destacó que "en la jubilación no ha acabado nada porque la vida es una búsqueda permanente por intentar ser feliz. Son etapas distintas, posiblemente más bonitas y con tiempos diferentes", remarcó.

Por ello, enfatizó que "la felicidad, la pasión y la vida siempre es volver a empezar; toda la vida es volver a empezar". Finalizó la alocución animando a las homenajeadas a luchar por la felicidad, sabiendo que siempre tendrán al Consejo de Cuentas de Castilla y León como una gran familia.


Consejo de Cuentas de Castilla y León